En su recuerdo: Dr. Mauro Loyo Sánchez
Texto: Luis Gómez Bello

Un gran orgullo para los veracruzanos en particular y los mexicanos en general es, sin duda, lo que fue la prolífica existencia del doctor Mauro Loyo Sánchez, un veracruzano quien ocupa un merecido lugar en nuestra memoria por sus acciones siempre en favor de sus semejantes, exhibiendo en todo momento valores de excelencia.

El doctor Mauro Loyo Sánchez nació el 12 de mayo de 1872 en Chacaltianguis, Ver., donde cursó la primaria, siendo discípulo del pedagogo Miguel O. Tejera. Hizo sus estudios superiores en la ciudad de Veracruz en el Instituto Veracruzano y, a su egreso, se inscribió en la Escuela Nacional de Medicina de México en 1891, donde fue alumno distinguido de prestigiados docentes. Al concluir la licenciatura, sustentó su examen profesional en 1898 ante un jurado integrado por notables doctores en medicina. Su tesis profesional fue sobre Talla Hipogástrica. Luego de obtener el título como Médico Cirujano y Partero, retornó a su estado natal para radicar en Tlacotalpan, Ver., donde ejerció hasta 1902 desempeñando el cargo de director del Hospital Civil La Caridad, para después partir a la ciudad de Nueva York en la que asistió a las clínicas del Bellevue Hospital y Roosevelt Hospital. De ahí se embarcó a Londres y continuó hasta París para tomar cursos impartidos por los maestros Championnière, Guyon, Dieulafoy y Tillaux en los hospitales Hôtel Dieu, Necker y Pitié-Salpêtrière. También en París fue discípulo de Pierre Duval y conoció la Clínica de Dermatología sustentada por el profesor Lassar. En noviembre del mismo año se trasladó a Alemania donde estudió un año en el Instituto de Enfermedades Tropicales de Hamburgo; de ahí viajó a Berlín para ser discípulo de los doctores Aldhausen, Picker, Bunn y Krauss.

En 1904, a su regreso de Europa, se estableció definitivamente en Veracruz, Ver., trayendo consigo una gran variedad de equipo médico entre el que destaca el primer microscopio y equipo de laboratorio en Veracruz. Al año siguiente asistió al Hospital de Veracruz San Sebastián, después llamado Hospital Aquiles Serdán, del que fue director en 1914, a la salida del puerto de Veracruz de las tropas norteamericanas. En 1916 ingresó, como médico auxiliar, al Sanatorio de la Sociedad Española de Beneficencia, y después fue designado director del sanatorio en 1918, cargo que desempeñó hasta 1962, año en que fue jubilado con la designación de Director Ad Perpetuam.

Entre sus grandes méritos profesionales está el haber descubierto la peste bubónica en la ciudad de Veracruz y, debido a esto, el Departamento de Salubridad Pública envió al doctor Octaviano González Fabela como director de la campaña contra esta peste. Al retirarse éste de la dirección, fue sustituido por el doctor Francisco Valenzuela. El doctor Mauro Loyo Sánchez asumió la dirección de la campaña y se encargó, asimismo, del laboratorio y del Servicio de Desinfección. Fue profesor fundador de la Facultad de Medicina de Veracruz y profesor de medicina legal, puesto que ocupó hasta que se retiró de su profesión. Fundó, asimismo, la Sociedad Médica Veracruzana, una de las más antiguas del país.

La vida profesional del doctor Mauro Loyo, siendo tan meritoria, sería poco relevante si no hubiera estado hermanada a una intensa vida ciudadana: fue regidor tercero del Ayuntamiento de Veracruz en 1909, en la época revolucionaria. Desde el inicio de la campaña antirreeleccionista de don Francisco I. Madero, fue simpatizante de su causa, en la que destacó por sus ideas revolucionarias que le condujeron a ser designado por Venustiano Carranza como el primer presidente de la Junta de Administración Civil de la Ciudad y Puerto de Veracruz a la salida de las tropas norteamericanas, gobernando entonces acertadamente el municipio, designación que le fue otorgada el 25 de diciembre de 1914.

Ya en el sendero político, fue electo como diputado local por Veracruz en 1916 y colaboró en la formulación de la Constitución del Estado de 1917, tocándole el honor de haber proclamado como gobernador interino la Constitución que hoy rige en el estado. Cabe destacar que durante su vida profesional y política recibió numerosos homenajes. Lamentablemente el 29 de agosto de 1969 fallece en su domicilio, rodeado por sus seres queridos. La noticia corrió por la ciudad, y el pueblo que tanto recibiera de don Mauro, lo acompañó desde esos momentos.

Durante su matrimonio con doña Beatriz Díaz de Loyo tuvo 11 hijos: Mauro, Roberto, Beatriz, Miguel, Magdalena, Alicia, Adriana, Celia, Rosa Luz, Susana y Martha, quienes lo acompañaron en toda su vida. Doña Beatriz recibió en su domicilio, el 30 de agosto de 1969, un telegrama remitido por el ex presidente de la República don Adolfo Ruiz Cortines, quien en la manifestación de su pena dice, entre otras palabras: Ya se nos fue nuestro patriarca de Veracruz, su vida luminosa nos sirvió y sirve de ejemplo inmarcesible y nos estimula siquiera a imitarlo. Fue prominente patriota, prominente revolucionario mexicano, Primer Alcalde del Puerto cuando lo nombró el primer jefe, don Venustiano Carranza, y, sobre todo, prominente humano con todos quienes lo tratamos. A los pobres muy pobres no sólo les prodigó su profesión médica como a todos los demás quienes lo requirieron, les dio también gratis los medicamentos y la curación de sus almas, su afecto y comprensión absoluta. Si podemos, dije, imitarlo siquiera, aunque no podamos jamás encarecerlo, estoy con ustedes mientras subsista para rendirle constantemente el culto que le debemos.


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